jueves, septiembre 07, 2006

Una guerra incierta

Por: Felipe Carvajal

Los bombardeos en la franja de Gaza, sumados a los recientes ataques hacia el Líbano, obedecen a una política que se sustentan en la necesidad de liberar a soldados secuestrados de su ejército tanto en territorio Palestino como libanés. El pasado 25 de junio, Israel lanzó una ofensiva militar sobre Palestina no sólo como un castigo colectivo sino, además, de manera absolutamente desproporcionada.

La franja de Gaza ha sido víctima de la desmedida intención del Gobierno de Ehud Olmert en tanto se trata de un afrenta que va más de allá de un simple secuestro, ya que existen referentes en donde, y en situaciones similares, ha prevalecido el diálogo y la negociación.

Sin embargo, y desde las sombras de EE.UU, Israel decide atacar el territorio Palestino sobre la idea de atemorizar a la población y, peor aun, violar sistemáticamente sus derechos humanos. De hecho, se ha inutilizado todo lo indispensable para poder vivir. Las bombas han golpeado centrales eléctricas y se ha bloqueado el libre tránsito de la población civil.

Sobre la Franja de Gaza, también se ha insistido en bombardear puentes, en función de impedir el flujo comercial, se distribuyen volantes pro israelí y se amedrenta directamente a dirigentes políticos elegidos democráticamente. En rigor, se trata de hechos delictuales que no se sustentan en la lógica de un enfrentamiento entre dos pueblos.

Los ataques han permitido, entre centenares de personas muertas y miles de heridos, que más del cincuenta por ciento de la población carezca de electricidad en un período en que las temperaturas superan los 35°. Siendo el objetivo dado a conocer de la operación “lluvia de verano” rescatar a los soldados, claramente, Israel viola la convención de Ginebra con el advenimiento de EE.UU y la complicidad de los Estados Europeos.

De esta manera, se constata la realidad que vive en estos momentos el pueblo Palestino que se suma a los recientes bombardeos en territorio libanés. El mismo Gobierno Israelí ha decidido, sobre igual lógica, atacar puntos estratégicos sobre el argumento de dos soldados de sus fuerzas armadas secuestrados. Se trata, en rigor, de una escalada de violencia que parte de los mismos que, históricamente, se han opuesto a establecer instancias de paz reales.

Hasta hoy día, los ataques hacia el Líbano, dan cuenta de más de 17 muertos y la respuesta de grupos armados que se oponen a las intenciones de Israel que no se agotan, exclusivamente, en el rescate de los soldados secuestrados. Sobre la misma lógica de los ataques en la Franja de Gaza, las fuerzas militares Isralíes, han actuado destruyendo puntos claves y bloqueando las fronteras del Líbano.

En este sentido, es importante preguntarnos el ¿Por qué sucede esto en medio oriente?. Sin duda, se trata de un conflicto histórico que ha sido testigo de sendos ataques y respuestas a propósito de la resuelta determinación a autodeterminarse como pueblo tanto de Israel como de Palestina. Sin embargo, el motivo más claro dice relación con terminar, de una vez por todas, no sólo con el Gobierno democrático de Palestina sino, además, con cualquier indicio de autoridad Palestina, ya que se legitima no sólo el pueblo como tal sino, además, sus demandas históricas. De hecho, la primera autoridad Israelí Ehud Olmert, en clara oposición a la retirada de Ariel Sharon, ha declarado en innumerables ocasiones no reconocer ningún interlocutor valido desde Palestina, lo que significa el no reconociendo a su autonomía tanto territorial como política.

La victoria de Hamas en las elecciones del año 2005 ha permitido que el Gobierno Israelí incremente su propaganda contra las recién electas autoridades Palestinas. De hecho, no ha sido menor que EE.UU y la Unión Europea hayan puesto condiciones al nuevo Gobierno. Reconocer el Estado de Israel, poner fin a las acciones armadas y aceptar el proceso de Oslo, son algunas de las medidas adoptadas en orden a fomentar “la paz” y el respeto mutuo. Sin embargo, y desconociendo cualquier acercamiento, Israelí, incluso, ha desaprovechado las intenciones por consolidar la no agresión.

En rigor, Israel ha sido el que ha desaprovechado las intenciones de paz de Palestina. No es menor que Haniyeh, líder del movimiento islámico Hamas haya instado en notables ocasiones a recuperar la paz en el territorio de Gaza poniendo fin a las acciones militares y armadas tanto en Israelí como en Palestina.

Verdaderamente, el conflicto actual en la Franja de Gaza se traduce, no necesariamente en un conflicto religioso o ideológico, sino que se centra en una lucha de liberación nacional que insiste en recuperar las tierras que le fueron asignadas. Los palestinos, admiten el derecho de Israel a existir, lo que no implica que dicho Gobierno insista por la vía de las armas y los ataques inciertos.

En resumen, el ataque desproporcionado de Israel contra la Franja de Gaza se enmarca en una reacción sesgada que se traduce en la necesidad de desestabilizar y deslegitimar a las autoridades Palestinas. A la vez, hay que aclarar que todo este aparataje bélico se condice con la destrucción de Hamas, más que con encontrar a Gilad Shalit, el soldado secuestrado.

Lo anterior se aclara, notablemente, con las recientes declaraciones desde distintos sectores conservadores y reaccionarios en orden a que Hamas sería una organización terrorista. Por tanto, una organización que debiera ser eliminada. Sin duda, estos ataques se enmarcan en el deseo de Israel por no legitimar los avances, incluso, valorados por el mundo, en orden al comportamiento democrático del pueblo Palestino. Se trata, entonces y una vez más, de intervenir un pueblo con herramientas vergonzosas que hegemonicen y sepulten cualquier indicio de autonomía popular.