Paro... en estado de sitio
El día está nublado y las temperaturas son bajas. Es martes... son cerca de las ocho de la mañana y la Universidad de Santiago carece de estudiantes. Mientras, pegamos "chacones", repartimos volantes y también los lanzamos al aire. Se trata, de la convocatoria al paro nacional por la educación que ha hecho el bloque social.
A las nueve en punto, esta programada una asamblea general en los patio de la EAO (Escuela de Artes y Oficios), han pasado más de veinte minutos y recién aparecen pequeños grupos de estudiantes que, al igual que nosotros, se suman al paro y la agitación.
Se acercan las diez de la mañana, el grupo se mantiene reducido. No importa, estamos atrasados y hay que ir a la marcha. ¿Cómo nos vamos?... fácil, "metro", ¿Quién auspicia?... el Estado. A eso de las diez y cuarto de la mañana llegamos a una plaza Italia desbordada... todos gritan y cantan... son los profes, secundarios, universitarios, padres y trabajadores de la salud que hemos decidido tomarnos las calles para exigir una educación de calidad para todos.
Cerca de las once, la columna se hace eterna y el mestizaje de colores se pierde entre el concentrado azul marino y verde. Miles de carabineros custodian la manifestación, frente a muchos miles más que ni siquiera los miran. El Gobierno, nuevamente, intenta amedrentarnos con su aparataje represivo, con una política añeja, con confusas y extrañas redadas mañaneras, sin duda, quieren empañar la jornada.
El sector de la educación chilena ha decidido decir basta y se ha volcado a las calles en todas partes del territorio para demandar al Estado y su Gobierno por la implementación de sus políticas de mercado. Los miles que allí estabamos, gritamos a los mil vientos por un derecho... universal y fundamental.
Se acerca el medio día, y la gran masa se concentra en las afueras del Ministerio de Educación. Allí, se expresa con mayor fuerza la represión. El gobierno, ciertamente, ha hecho de esta jornada un verdadero Estado de sitio... como antaño, como en dictadura, como cuando por pensar distinto eras apresado y hecho desaparecer. Mientras, las altas autoridades no sólo deslegitimaban las demandas justas sino, además, justificaban los más de mil doscientos uniformados en las calles del centro de Santiago.
Finalmente, hubo algunos enfrentamientos, sin embargo, y la sociedad fue testigo, no fue más que la respuesta decidida de los miles que allí estabamos frente a la desproporcionada actitud por resguardar "el orden". Sin embargo, lo importante fue que logramos reinvindicar el derecho a la educación y repudiar la concepción mercantil de las clases dirigentes. La jornada fue exitosa y, claramente, fue una acumulación de fuerzas para futuras movilizaciones que, por cierto, serán en las calles aunque al Gobierno no le parezca.
Ninguna provocación hará posible que nos crucemos de brazos, ya que nuestras ideas son moralmente superiores y notablemente contundentes... en las calles atiborradas por el pueblo organizado doblegaremos las intenciones neoliberales, rompiendo, por cierto, con el brazo represivo de la burguesía.


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